AGUSTÍN OREA
Es mexicano de nacimiento, aunque le gusta definirse como habitante del tercer planeta del sistema solar y tomar el planeta entero como su patria. Agustín Orea es chamán, vidente, escritor, poeta, artista, hombre de negocios y hombre de conocimiento.
Comenzó su camino chamánico a los 14 años con Mariví de Teresa y prosiguió a partir de los 17 con D. José. Lleva veintisiete años impartiendo enseñanzas espirituales. Ha trabajado con diversos grupos de conocimiento y aprendizaje tanto en México como en Norteamérica, Europa, Asia y Nueva Zelanda. Ha colaborado con chamanes mexicanos y americanos, huicholes, nahuas, mixtecos, mazatecos, mayas, lakotas, apaches, chamanes del linaje de Don Juan, indígenas del Amazonas, maorís de Nueva Zelanda y monjes tibetanos del monasterio de Shartse (India).
Se ha formado de manera autodidacta en materias tales como Anti-antropología, Antropología Social y ha creado la disciplina Intensi.
Actualmente, su labor se concreta en tres proyectos: la Fundación Ollin Yoliztli, el Centro Mas Armenteras en España y
el Programa de Enseñanza Chamánica para Europeos.
Agustín se considera a sí mismo un servidor del espíritu, vive por el espíritu y para el espíritu, y procura llevar una vida lo más recta posible, dando ejemplo con actos y palabras. Ha encontrado el camino que le permite transitar por la vida entre estados de felicidad y de lucha interna, una manera de llegar a la forma correcta de vivir, donde la magia siempre se conjuga con el bienestar.
Desde 2003 dirige el centro Mas Armenteras, en Artés, localidad cercana a Barcelona, una actividad nada fácil debido a que en la actualidad vive en Italia con su amada esposa y sus dos hijas.
"Si vas a ser padre, debes ser un padre excepcional", le dijo el Nagual Carlos Castaneda.
A Agustín le detectaron una sordera progresiva a los 9 años. Esa sordera es su principal problema y su mayor virtud. No escucha, busca leer los labios, y eso ha hecho que se concentre y observe a la gente, aprendiendo de la comunicación no-verbal y del lenguaje de rostro.
Esa sordera le ha creado una gran dificultad para entender otros idiomas, incluso su lengua materna en boca de desconocidos. A pesar de sus problemas de comunicación, su trabajo y su placer es hablar con los demás y transmitir su conocimiento.
A Agustín le detectaron una sordera progresiva a los 9 años. Esa sordera es su principal problema y su mayor virtud. No escucha, busca leer los labios, y eso ha hecho que se concentre y observe a la gente, aprendiendo de la comunicación no-verbal y del lenguaje de rostro.
Esa sordera le ha creado una gran dificultad para entender otros idiomas, incluso su lengua materna en boca de desconocidos. A pesar de sus problemas de comunicación, su trabajo y su placer es hablar con los demás y transmitir su conocimiento.